lunes, 24 de febrero de 2014

el espacio fílmico 2º parte

La escuela de Brighton.

La escuela de Brighton la conforman un grupo de fotógrafos ingleses que empiezan a usar el cinematógrafo con fines narrativos frente a las tomas estáticas de los hermanos Lumiere, aunque en exteriores, los componentes de este grupo mueven la cámara, cambian de escenario y paisaje y lo hacen con una finalidad narrativa. No se recrean en los efectos especiales o los posibles trucajes de cámara como hace Melies sino que los usan con la finalidad de contar una historia con sentido .
Veamos quienes eran y qué hicieron.

Directores de la Escuela de Brighton

George Albert Smith:
 Comienzan rodando películas según el estilo Lumière, pero que pronto abordan pequeños relatos cómicos, dramáticos o de fantasía, para los que habrán de echar mano a algunos recursos narrativos muy innovadores. El movimiento de los personajes se realiza tanto a lo ancho como en profundidad, interrumpen el plano general de la acción para intercalar un plano más corto, un primer plano, que permita ampliar detalles. Aportaciones como éstas constituyen los pilares sobre los que habrá de construirse el montaje cinematográfico. También utilizan recursos innovadores como la sobreimpresión, la panorámica y el travelling


  Grandma´s Reading Glass
                     Santa Claus
 
  James Williamson: Vecino y amigo de G. A. Smith, regentaba una farmacia en Hove, donde también desarrollaba un negocio fotográfico. En 1897 comienza a rodar sus primeras películas cinematográficas, que en un principio consistieron en noticiarios de ámbito local. En 1898 rodó una serie de comedias que tuvieron un inmediato éxito de público. Pronto se revelaría como uno de los más grandes innovadores en cuanto a la introducción de balbucientes técnicas de narración cinematográfica. El primer gran logro reseñable lo consigue con la película Ataque a una misión china (Attack on a Chinese Mission Station, 1900), donde utiliza el montaje alterno para conseguir mantener el suspense, en una de las primeras cintas de persecuciones de la Historia del cine. ¡Fuego! (Fire!, 1901), es otro ejemplo de uso del montaje para conseguir la intriga del rescate en el último instante mediante planos alternados dentro y fuera de una casa en llamas adonde acuden los bomberos. En otros de sus filmes, El gran bocado (The Big Swallow, 1901), un hombre se acerca al objetivo de la cámara muy enfadado (en un travelling inverso) hasta que su boca ocupa todo el encuadre, en un primerísimo plano detalle, y entonces vemos, con un salto de montaje, cómo la oscuridad «engulle» primero a la cámara y luego al cameraman. De nuevo la oscuridad crea el fundido en negro necesario para encadenar de nuevo con la boca, que ya mastica y, alejándose en el plano, vemos al hombre sonriente y satisfecho. Continuó con la exploración de la persecución en montaje alterno con ¡Para ladrón! (Stop Thief!, 1901), en el que un perro tiene el papel protagonista, robando la mercancía que transporta un carnicero y huyendo, lo que provoca la consiguiente persecución.
  The Big Swallow
¡Fire!                    
  Stop Thief!              
     


                                      Attack on a Chinese Mission Station

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